Arquitectura sostenible, una respuesta a las nuevas necesidades de la sociedad*

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  • 26/05/2022
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Arquitectura sostenible, una respuesta a las nuevas necesidades de la sociedad

La arquitectura sostenible nos invita a pensar en cómo desde el lugar donde estamos, podemos proyectar una arquitectura que no impacte en el ambiente, señala el Arq. Nery.

La sostenibilidad en la arquitectura envuelve una serie de criterios importantes que van desde la fase de proyección de la construcción hasta su etapa de demolición. El clima, el ahorro energético, los materiales, los procesos de construcción, la gestión de residuos son algunos puntos claves que se deben considerar en este tipo de arquitectura.  

El término “sostenibilidad” empezó a ser muy usado a partir de la década de 1980. Según el arquitecto André Nery, coordinador de investigación de Arquitectura y Urbanismo Ambiental de la Universidad Científica del Sur, se habló de desarrollo sostenible, en estos años, para contrarrestar los efectos de la economía de consumo en Estados Unidos. “Hablar de arquitectura sostenible también viene de esta época, producto de los diversos estudios que se realizaron en el país norteamericano”, comenta.

Además, indica que, para hablar de arquitectura sostenible, primero debemos entender el término “sostenible” como aquello “que dura en el tiempo” y, en el caso de las edificaciones, se debe añadir a esta duración, el correcto funcionamiento de la construcción en la cual se aprovecharon materiales y elementos locales que garantizan calidad y confort. 

Según el Arq. André Nery, el término “sostenibilidad” empezó a ser muy usado a partir de la década de 1980.

Este tipo de proyectos, en palabras del arquitecto Nery, “no es una tendencia arquitectónica sino es producto de la necesidad de la sociedad”. Vivimos en un mundo en el que cada vez más personas viven en las ciudades, lo cual conlleva al aumento de las necesidades y el consumo. A esto se añade la reducida cantidad de espacios naturales y la carestía de terrenos en los que la gente puede vivir. 

Todo ello nos lleva a la necesidad de tener ciudades sostenibles, ciudades que garanticen un bienestar social duradero. Por tal motivo, la arquitectura sostenible es una de las piezas fundamentales para dar respuestas adecuadas y concretas a estos nuevos retos.  

Según Miranda, Neira, Torres y Valdivia (2018) en “La construcción sostenible en el Perú” en la edición de octubre de la revista Economía y Sociedad, la estimación que se tiene sobre la construcción sostenible es que, en algunos años, “representará el 60 % del mercado inmobiliario y edificatorio” en algunos países.

Los modelos inadecuados de diseño arquitectónico que no contemplan las condiciones climáticas ni materiales locales y un acondicionamiento pasivo – que generan ambientes interiores problemáticos, inseguros y poco ecoeficientes- también generan que el sector construcción sea responsable de un consumo desmedido de agua y energía en las edificaciones. (Miranda et al., 2018, p.39)

Ante esto, el arquitecto explica que la arquitectura sostenible nos invita a pensar en “cómo desde el lugar donde estoy, puedo proyectar una arquitectura que no impacte en el ambiente, sino que permita generar una arquitectura que ayude a vivir mejor en el espacio donde se esté”. De igual manera, pone énfasis en señalar que no solo se trata de construir una vivienda con materiales sostenibles, sino que estos deben ser locales, con la finalidad de que nos permita saber de dónde vienen, cuál es su proceso de fabricación, cómo lo utilizan en la construcción e incluso cómo podemos reciclarlo.

Además, la construcción sostenible cubre básicamente todas las etapas del proceso de construcción, ya sea en proyectos de edificación o infraestructura. 

Los procesos de construcción sostenible se insertan en todas las etapas, como el diseño integrado, la selección de la materia prima, los materiales fabricados para la construcción, los materiales de acabado de construcción para el diseño de calles y carreteras, los sistemas de desagüe, de depósitos de basura para desperdicios líquidos y sólidos, el tipo de pavimentación, etc. También incluye criterios de reciclaje, uso de tecnologías de ahorro de energía, e interacción con la naturaleza en los procesos de urbanización y socialización. (Miranda et al., 2018, p.39)

La construcción sostenible cubre básicamente todas las etapas del proceso constructivo, ya sea en proyectos de edificación o infraestructura. 

Factor ambiental y social

Este tipo de arquitectura nos permite analizar cómo los factores climáticos, la posición del sol, entre otros factores de la naturaleza, pueden ser aprovechados para sustentar la sostenibilidad de la vivienda. Asimismo, partiendo de un enfoque social y cultural, el arquitecto Nery señala que es importante que la arquitectura corresponda a la cultura local, por ejemplo, rescatando características de construcción que son antiguas, como el uso de la piedra, la madera, la quincha, pero de manera más contemporánea.

No hay reglas de diseño de construcciones sostenibles que se deban cumplir a cabalidad. Cada proyecto es un caso particular, pues cada uno de estos ocupa un lugar específico en el planeta. Partiendo de esta premisa, a decir del especialista en infraestructuras sostenibles, se debe analizar la estrategia climática que se va a utilizar según el espacio que rodea al proyecto. Se debe ver cómo funciona el clima, cómo es el terreno, hacia dónde es la dirección del viento, cuál es la posición del sol y si puede ser aprovechado para generar energía, si el lugar cuenta con agua o no, qué materiales de construcción hay en la zona, entre otros factores.

Para el Arq. Nery es importante que la arquitectura corresponda a la cultura local.

Todos estos aspectos se tienen que considerar al emprender un proyecto de arquitectura sostenible, pues las reglas de diseño llevadas a cabo de manera exitosa en otro país no necesariamente tendrán el mismo efecto en otro lugar. Lo mismo sucede con los materiales que se emplean, puesto que un material que cuenta con todas las certificaciones y acreditaciones de sostenibilidad en un país europeo no necesariamente cumplirá con las necesidades peruanas. 

“Tratar de implementar estrategias o elementos utilizados en el extranjero no necesariamente es la mejor solución y no es la más económica. Cuando hablamos de sostenibilidad no solo hablamos de lo ambiental, es también vincularla con la gente que vive ahí y que sea un proyecto viable en el tiempo”, añade.

Factor económico

El otro factor intrínseco en la arquitectura sostenible que menciona el arquitecto, es el aspecto económico, puesto que se debe tratar de utilizar los menores recursos económicos posibles y percibir un gran retorno de esa inversión a lo largo del tiempo. 

Un proyecto de arquitectura sostenible puede requerir un poco más de inversión que una construcción convencional, si se trabaja con una certificación internacional. El arquitecto Nery calcula que la inversión en un proyecto de arquitectura sostenible puede ser un poco más en este tipo de proyectos, y esta variación se puede encontrar entre el 10 % y 15 %, dependiendo del nivel de certificación y los créditos que se van a utilizar.

“Esto, porque tienes que hacer seguimiento del material, saber de dónde viene, para poder constatar lo que estas utilizando y en qué estas ahorrando. Estamos hablando del costo de construcción (…) Si tú inviertes en arquitectura sostenible, a la larga, esa inversión te retorna mucho más en el tiempo que una arquitectura convencional, porque tu estas construyendo un edificio que va a producir más que a consumir. Es una construcción que en poco tiempo va generar un retorno de la inversión más grande que una construcción normal”, sostiene.

Empero, este ahorro puede acrecentarse mucho más si se cuenta con arquitectos especializados en sostenibilidad, que aprovechen los factores climáticos y los materiales locales, además de tener a disposición tecnologías alternativas y mano de obra especializada.

Sobre esto el arquitecto no tiene ninguna duda y considera de suma importancia tener sistemas de construcción alternativas en el país que permitan un camino proficuo hacia la sostenibilidad de la construcción y de la ciudad en sí misma. Por ello, sostiene que es conveniente innovar en el aprovechamiento de los recursos y materiales del territorio nacional.

“La tierra es un material que está disponible y no se está aprovechando. Con la tierra no solo se puede hacer el clásico adobe. Hay muchas técnicas que, desgraciadamente, no se explotan tanto en el país en cuanto a sistemas de construcción alternativas”, asegura.

Un proyecto de arquitectura sostenible puede requerir un poco más de inversión que una construcción convencional, si se trabaja con una certificación internacional.

El papel de la eficiencia energética

El también coordinador de investigación de Arquitectura y Urbanismo Ambiental de la Universidad Científica del Sur, señala que la eficiencia energética es un concepto muy importante en la arquitectura sostenible y comprende el ahorro de recursos, como agua, materiales de construcción, energía, etc., para que el edificio funcione mucho mejor en comparación con un edificio convencional.

“Cuando hablo de eficiencia energética, me refiero al todo. Un edificio consume agua, energía, produce residuos durante su construcción, durante su uso hasta su demolición. Entonces, hablar de eficiencia energética es hablar de cómo yo manejo todos esos recursos; cómo manejo la energía que consume el edificio, cómo manejo el agua, el desagüe y los residuos generados”, comenta.

Gestión de residuos

Otro criterio de mucha importancia para el desarrollo sostenible es la gestión de los residuos generados desde la proyección de la construcción de un edificio hasta su demolición. “El cómo manejar el residuo que se generará en la construcción es muy importante verlo desde el inicio de la concepción del proyecto, la fase de obra, de uso y de descarte o demolición”, refiere el experto.

Por ello, considera esencial el hacer un plan de gestión de estos desperdicios, pues de esta manera se puede prever cuánto, cómo y en dónde reutilizarlos. Verbigracia, la demolición de una losa puede generar algunos bloques de concreto que pueden ser reutilizados de una manera adecuada en un jardín. Todo es cuestión de un planeamiento, pero previamente debe existir el convencimiento de la necesidad de cambio.

En España, por ejemplo, se prevé que en este mes de junio se aprobará la Estrategia Española de Economía Circular, el cual es un plan nacional que tiene influencia del Protocolo de Gestión de Residuos de Construcción y Demolición en la Unión Europea de septiembre de 2016. La finalidad es convertir a la sociedad española en una más eficiente en el uso de los recursos, en la disminución de la generación de residuos y el aprovechamiento, a su vez, de estos. 

El quid de este planeamiento es disminuir el impacto ambiental y migrar hacia una economía circular, la cual implica seis sectores prioritarios de acción; entre ellos, la construcción, industria que, según el informe “El papel del sector de la construcción en el crecimiento económico: competitividad, cohesión y calidad de vida” del Consejo Económico y Social España (2016), genera el 40 % de los residuos y emite el 35 % de los gases que causan el efecto invernadero en el país de la península ibérica.

En el Perú, esto es algo que recién se está discutiendo, según el arquitecto Nery. Aunque una primera iniciativa pública que se enmarca en esta temática (aunque está muy lejos del plan nacional español anteriormente mencionado) fue la aprobación de la Ley de gestión integral de residuos sólidos, mediante el Decreto Legislativo Nº1278, el pasado 11 de mayo.

Entre otras disposiciones, este documento faculta a las municipalidades provinciales a “consolidar las acciones de fiscalización en residuos de la construcción en un informe anual a ser remitido al Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento”, mientras los municipios distritales se encargarán de “regular, supervisar, fiscalizar y sancionar a los generadores de residuos sólidos de la construcción y demolición en el ámbito de su jurisdicción, con excepción de los proyectos sujetos al Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental o aun instrumento de gestión ambiental complementario bajo el ámbito de competencia de las autoridades sectoriales”.

Desarrollar un plan de gestión de desperdicios ayudaría a prever cuánto, cómo y en dónde reutilizarlos.

MEDICIÓN DE LA SOSTENIBILIDAD

Internacionalmente, existen varios certificados de construcción sostenible. Algunos de ellos son el LEED, el cual está presente en más de 165 países; el Referencial Casa Colombia, que permite medir la sostenibilidad del entorno y de las obras en general en la nación colombiana; el EDGE, el cual es un sistema de certificación de edificios verdes que impulsan y permiten la construcción sostenible; y el Living Building Challenge, la cual es considerada la certificación más rigurosa del mundo.

El arquitecto Nery indica que estas certificaciones son sistemas que establecen ciertos estándares para establecer si tu edificio es sostenible o no. En ello recae su importancia, pero también considera esencial la existencia de arquitectos especializados en el tema, puesto que como profesionales ya saben qué es un edificio sostenible y pueden empezar sus proyectos basados en los criterios de arquitectura de este tipo, aun así no se cuente con la certificación internacional de sostenibilidad. 

“Entonces, la medición de la sostenibilidad tu la puedas hacer a través de un certificado y también, a la par, puedes generar ciertos índices de tu proyecto que demuestren a tu cliente el nivel de sostenibilidad que tiene”, refiere.

Realidad en Perú

En opinión del coordinador de investigación de Arquitectura y Urbanismo Ambiental de la Universidad Científica del Sur, en primer lugar, no se debe pensar que la arquitectura sostenible llegó a territorio peruano como una importación foránea y novedosa, pues esta ha existido desde siglos atrás

“Si analizamos una arquitectura vernácula, una casona antigua, por ejemplo, ¿es sostenible? Yo diría que sí, porque utiliza materiales locales, tiene confort térmico, tiene ventilación, entre otras cualidades. Entonces, no es que la arquitectura sostenible llegó al Perú de manera importada, ya que esto ya existía desde siglos atrás”, resalta.

No obstante, los tiempos cambian y la forma de construir también ha sufrido muchas variaciones a lo largo del tiempo llevándonos a la actualidad con construcciones que no necesariamente buscan contribuir al desarrollo de una ciudad sostenible, aunque ya contamos con algunos proyectos que sí apuntan hacia este fin. 

En Lima, hay algunos ejemplos de edificación sostenible, como el Centro Empresarial Platinum Plaza o la tienda de Saga Falabella en el Open Plaza Angamos, pero aún son muy pocos y la idea es sumar cada vez más construcciones de este tipo. 

Una primera iniciativa del gobierno peruano se evidenció en 2014, año en el que el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS), a través de la Dirección Nacional de Construcción, encargó la elaboración de un estudio para la formulación de un plan que impulsara la construcción sostenible en el país. Un año, después este estudio sirvió como base para que el MVCS aprobara, a través de decreto supremo, el Código Técnico de Construcción Sostenible, el cual aplica tanto para proyectos del sector privado y comercial, así como el residencial.

Según Miranda et al. (2018), este código técnico “aunque es de aplicación voluntaria, ha definido el inicio de una etapa de implementación de estas propuestas, lo cual se ha fortalecido con la entrada en operación del Bono Verde del Fondo MiVivienda en 2016”.

Por su parte, Francesca Mayer, CEO de Perú Green Building Council, señala −en su artículo “Versión 2 del Código Técnico de Construcción Sostenible” publicado en el portal web de Capeco (7 de octubre de 2019)− que esta normativa no tuvo la acogida esperada, debido a que se trataba de fomentar un cambio importante sobre un tema con el cual los constructores no están del todo familiarizados.

Sin embargo, el sector público dio un gran paso con el Bono Verde del programa MiVivienda, sobe el cual el arquitecto Nery señala que es una iniciativa muy buena del Gobierno de intentar utilizar algunos criterios bioclimáticos para mejorar el edificio. “Empezó con una primera etapa que, básicamente, se basó en el ahorro de energía. Ahora, hay una nueva etapa que esta incentivando de manera facultativa que la gente empiece a utilizar criterios de materiales, ventilación, ahorro energético para mejorar la edificación”, explica.

No obstante, considera que fuera del programa de vivienda verde del MVCS, la arquitectura sostenible aún está en pañales en el país. “Si analizamos la construcción contemporánea de manera general que se hace en Lima y en provincias, casi es como la exportación del estilo limeño en varias partes del país. Entonces, no se esta considerando el clima del lugar en donde se va a realizar el proyecto. Pensar que la manera en como se construye en Lima puede ser replicado en otras regiones de país es equivocado”, puntualiza.

Arquitectura bioclimática y pasiva

El arquitecto Nery señala que la arquitectura sostenible implica al bioclimatismo (arquitectura bioclimática), el cual se centra en el aspecto del clima en relación al proyecto arquitectónico. Esta arquitectura bioclimática es, a su vez, un poco más amplia que la llamada arquitectura pasiva, la cual implica el aprovechamiento de la luz solar, la ventilación natural, el uso de buenos materiales y la vegetación con la finalidad de generar un confort interno. 

“La arquitectura bioclimática incluye las estrategias de una arquitectura pasiva, pero va un poquito más allá. A parte de esos elementos pasivos, puede utilizar, por ejemplo, energías renovables. Puede utilizar también, por ejemplo, elementos que permitan ahorrar energía desde la propia composición de la casa. Se puede entender también la arquitectura bioclimática utilizando ciertos sistemas antiguos que, ciertamente, ayudan a minimizar los costos”, explica.

* Informe de la Edición 306 de Revista Costos. Lee más artículos como este aquí

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